Empeora la salud de las enfermeras y la atención a los ciudadanos

20 noviembre 2017

Más de la mitad de las enfermeras sufren en Andalucía el síndrome del profesional “quemado”, ocho de cada diez, estrés, y un alto porcentaje distintas dolencias o alteraciones del comportamiento (tensión muscular, problemas de sueño, temor o angustia). SATSE reclama a la Administración andaluza que invierta en recursos humanos y materiales para mejorar la atención sanitaria y las condiciones de los profesionales. 

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Más de la mitad de los profesionales de enfermería en Andalucía sufren el síndrome del profesional “quemado” y ocho de cada diez, estrés, mientras que cerca de nueve de cada diez considera que el ambiente laboral se ha deteriorado y ocho de cada diez está convencido de que la atención que se presta a los pacientes en el Sistema Sanitario Público andaluz ha empeorado en los últimos años.

Estas son algunas de las principales conclusiones del Estudio “Percepción de estrés en los Profesionales de Enfermería en España. Comparativa 2012-2017”, que ha elaborado el Sindicato de Enfermería, SATSE, gracias a la opinión reflejada por el colectivo a través de una encuesta realizada a  enfermeras en activo de todo el país durante los meses de febrero y marzo.

En su presentación, el secretario general del Sindicato de Enfermería (SATSE) de Andalucía, Francisco Muñoz, y la secretaria provincial de SATSE Sevilla, Reyes Zabala, han explicado que el principal objetivo del estudio ha sido realizar un diagnóstico sobre la situación actual de los profesionales enfermeros (salud, condiciones laborales…) y del sistema sanitario público andaluz, así como su evolución en los últimos años después de los recortes en recursos humanos y materiales sufridos en el Servicio Andaluz de salud (SAS).

Han recordado que hace cinco años se elaboró un estudio de similares características y, tras comparar los resultados del actual trabajo con el anterior, SATSE ha constatado que la situación de los profesionales y del Sistema Sanitario, no solo no ha mejorado, sino que, en muchos aspectos, ha empeorado.

En la encuesta realizada, los profesionales alertan sobre sus malas condiciones laborales, así como del déficit de plantillas, lo que provoca un deterioro de la calidad asistencial que se presta a los ciudadanos.

Reconocen que sufren un pésimo ambiente laboral y no tienen tiempo ni recursos necesarios para prestar la atención más adecuada a sus pacientes, señaló. Como consecuencia de esta situación, su salud e integridad física se sigue resintiendo, año tras año, y continúan sufriendo estrés y otras dolencias y enfermedades en un porcentaje muy alto. 

Los principales resultados del estudio son que ocho de cada diez profesionales (86%) se siente estresado, seis de cada diez (61%), “quemado” y siete de cada diez (77%) sufre agotamiento emocional. Asimismo, muchos profesionales manifiestan dolencias y síntomas físicos, Por ejemplo, un 96% padece tensión muscular; un 92%, nerviosismo, temor o angustia y un 84% tiene trastornos del sueño.

De otro lado, ocho de cada diez (80%) cree que la atención a los pacientes ha empeorado, y es que ocho de cada diez (86%) considera que no hay personal suficiente. También ocho de cada diez (86%) no dispone del tiempo necesario en su jornada laboral para atender a los pacientes como desearía, y nueve (96%) de cada diez enfermeras entiende que han empeorado sus condiciones de trabajo, mientras que un porcentaje similar (93%) cree que el ambiente laboral se ha deteriorado.

Ante esta realidad, SATSE demanda a la Administración andaluza que invierta en recursos humanos y materiales para mejorar la atención sanitaria y las condiciones de los profesionales. De manera urgente, hay que llevar a cabo una adecuación de las plantillas, apuntó.

El Sindicato intensificará su estrategia reivindicativa para lograr, entre otros objetivos, estabilidad laboral a través de las nuevas OPEs con plazas suficientes de enfermeras; apostará por el mantenimiento de la jornada de 35 horas semanales, la implantación de un itinerario laboral y un sistema especial de jubilación; la reactivación de la carrera profesional; la generalización del solape de jornada, y el desarrollo de entornos de trabajo seguros, impulsando las acciones contra las agresiones y los accidentes laborales.

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