Laboral

SATSE Málaga denuncia la crisis humanitaria en la UCI del Hospital Regional

Las enfermeras elevan un SOS al Defensor del Pueblo, a la Dirección General de Asistencia Sanitaria y al gerente del hospital porque no pueden más.

Imagen de archivo de UCI.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, en Málaga ha elevado una denuncia pública de máxima gravedad ante la situación crítica que atraviesa la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Universitario de Málaga, donde la falta crónica de personal y la sobrecarga laboral ponen en riesgo la seguridad de los pacientes y la salud de las enfermeras.

Explica el sindicato que, aunque diez camas permanecen cerradas por ausencia de profesionales, la plantilla disponible sigue siendo insuficiente: cada enfermera atiende hasta tres pacientes críticos, cuando el estándar internacional recomienda un máximo de uno. Incluso en casos de terapia ECMO —que exigen dos enfermeras exclusivas—, una sola profesional asume la responsabilidad, además de otros enfermos.

Las enfermeras describen jornadas que comienzan y terminan entre lágrimas, incapaces de brindar los cuidados para los que fueron formadas, limitándose a mantener con vida a sus pacientes. En muchos turnos faltan entre cinco y seis profesionales, y aunque el equipo intenta compensar con doblajes voluntarios, la solución es insuficiente ante un déficit estructural.

Ayuda al Defensor del Pueblo

Ante la inacción de la Dirección del hospital, el personal de la UCI ha elevado un SOS formal al Defensor del Pueblo, a la Dirección General de Asistencia Sanitaria y al gerente del centro. En su escrito, alertan de que lo que empezó como una carencia puntual durante el verano se ha convertido en una emergencia constante, con déficits de hasta seis enfermeras por turno en la unidad que atiende a los pacientes más graves. Denuncian que las cargas de trabajo superan ampliamente los límites seguros establecidos por organismos científicos, y que los pacientes son quienes más sufren las consecuencias.

Acuden a sus puestos con ansiedad, conscientes de que no podrán ofrecer la atención deseada. Al finalizar cada turno, arrastran una sensación de fracaso, obligadas a priorizar lo urgente y descuidar cuidados esenciales por falta de tiempo y personal. Esta no es una excepción, sino la rutina. Muchas se preguntan a quién más pueden recurrir, mientras su salud mental se deteriora y crece la intención de abandonar la profesión. Reclaman que proteger a quienes cuidan sea una prioridad, y advierten que el sistema no puede seguir sosteniéndose sobre la precariedad.

SATSE insiste en que la crisis es crónica: la falta de recursos humanos obliga a descuidar aspectos esenciales como la movilización de pacientes, la prevención de úlceras o el acompañamiento emocional. El estrés constante y la presión están generando agotamiento, ansiedad y riesgo de fuga profesional. Por ello, el sindicato exige a la administración y a la gerencia del hospital soluciones urgentes, recordando que en juego están vidas humanas y la integridad de quienes las protegen.